Mi masaje
Mi objetivo durante las sesiones es que todos puedan acceder a sus habilidades de autocuración. Esa es la razón por la que es tan importante para mí crear un ambiente apropiado para la autocuración. Es la persona que recibe el masaje cuya mente consciente y subconsciente deciden en sólido acuerdo sobre la recuperación y sobre la evaluación de las viejas tendencias y orientaciones.

”Salud (ola) significa, que las células del cuerpo vibran en un ritmo rápido, con otras palabras: la energía del cuerpo fluye libremente. Nos enferman (ma’i) cuando este flujo se bloquea o se restringe por un período de tiempo más largo. Durante un masaje Lomilomi basado en el estilo Templo, la masajista es la bailarina y la persona que recibe el masaje es la coreógrafa. Por lo tanto, el baile siempre será diferente. Aprendemos los movimientos básicos del masaje como un marco, lo siguiente es aprender sobre la atención, el amor y el respeto como principios enfatizados. El paso final es desarrollar la confianza hacia la información procedente del cuerpo del receptor.” /Susan Pa’iniu Floyd/
A lo largo de los años, mi técnica se ha desarrollado y cambiado. Combino Lomilomi con algunas técnicas adicionales que se derivan de mi conocimiento sobre Reiki, o con las que he aprendido durante mi trabajo de autoconocimiento en cursos, como por ejemplo bodywork, terapia de toque, tacto y presión basado en la intuición, arrullo. En algún momento nombré mi técnica “Lomilomi con manos que ven”, que parecía ser la redacción más precisa para mí. Sin embargo, tengo que resaltar que durante mis sesiones no son las diferentes técnicas que obtengan el énfasis principal sino el amor incondicional y la aceptación hacía los demás.
A través de todas esas técnicas y ejercicios que he aprendido durante el curso de masaje y el trabajo de autoconocimiento, así como a través del espíritu de Aloha – el espíritu de atención, aceptación y amor – mi intención es volver a la armonía original, para acceder informaciones de nivel superior y encontrar la conexión con nuestra propia alma. Todo esto puede llevar a una mayor calidad de vida, relaciones más sanas y una mayor vitalidad.

“Tocando el cuerpo con un toque amoroso, si tus manos son amables y afectuosas, tu paciente sentirá la sinceridad de tu corazón y su alma llegará a la tuya, por consiguiente la bendición del Señor fluya a través de ambos.” /Auntie Margaret/
Como terapeuta del masaje Lomilomi me encontré con tales recuperaciones físicas y psíquicas que las consideraría casi milagrosas. Estoy agradecida de poder compartir estas bendiciones que puede experimentar cualquier persona a través de las virtudes del Lomilomi. Hoy en día la gente necesita cada vez más el tacto curativo. El masaje Lomilomi de estilo Templo y el toque sagrado hawaiano nos pueden ayudar a encontrar nuestra autoestima, nuestro poder individual (nuestra fuerza), nuestro Yo interior que puede ser la base de un camino maravilloso hacia nosotros mismos y hacia los demás.
